
Wanda Weigert

En 2005, una recién graduada en Comunicación entró a una empresa de tecnología que no le sonaba a nadie, con cien empleados y un logo verde manzana. Veinte años después, esa empresa cotiza en Nueva York, emplea a decenas de miles de personas en 19 países y fue uno de los primeros unicornios argentinos. La marca que el mundo reconoce hoy la construyó, en buena medida, esa misma persona: Wanda Weigert, Chief Brand Officer Global de Globant y Directora Ejecutiva de la operación argentina.
El área que se inventó a sí misma
Weigert llegó a Globant desde una editorial, Jota Group, donde había empezado como pasante mientras cursaba en la Universidad Austral. Una excompañera de ese trabajo se sumó a Globant y la llevó con ella. Su primer rol fue Senior Consultant en Internet Marketing: newsletters y campañas de correo para uno de los clientes iniciales de la compañía.
El giro llegó por iniciativa propia. Después de armar en tiempos muertos algunas piezas de comunicación interna, le propuso a Martín Migoya, cofundador y CEO, crear un departamento de Comunicación. La respuesta fue inmediata: hacerlo. Desde 2007 ocupa el cargo de Chief Brand Officer, un rol que fue definiendo a medida que la empresa crecía.
Marketing de guerrilla, sin presupuesto
Los primeros años de la marca se hicieron con más ingenio que dinero. En ferias de empleo, sin fondos para merchandising, el equipo repartía cajones de manzanas verdes con un sticker de Globant: la feria entera terminaba caminando con la marca en la mano. En 2006 publicaron cinco domingos seguidos avisos en un diario que no revelaban el nombre de la empresa: proponían resolver un problema lógico para descubrir la dirección donde enviar el CV. Llegó una avalancha de currículums, y una de las gerentes actuales de su equipo entró por ese camino años después. Para anunciar la apertura de oficinas en La Plata dejaron tarjetas dentro del micro que une esa ciudad con Buenos Aires, con un mensaje de alguien que ya no necesitaba viajar para trabajar.
Detrás de las ocurrencias había un problema de negocio: en tecnología escasea el talento, y la marca empleadora pesa tanto como la comercial.
Escalar al ritmo de la compañía
Globant tardó dieciséis años en alcanzar diez mil empleados y solo dos más en duplicar la cifra. El área que Weigert había fundado tuvo que reorganizarse en regiones —América Latina, Europa y Estados Unidos— con una capa global que ordena marca, prensa, contenidos, redes y sustentabilidad. También cambió el motor comercial: la empresa creció durante años por recomendación boca a boca, hasta que la escala obligó a apostar al marketing digital, la personalización de campañas y la producción de contenido. La geografía agrega complejidad, porque el grueso de los clientes está en Estados Unidos y Europa mientras que el talento se concentra en América Latina y Asia.
De su gestión nació Be Kind, el paraguas que integró diversidad, sustentabilidad e impacto en los distintos públicos de la compañía.
Al frente de la filial argentina
En junio de 2022, con diecisiete años en la empresa, sumó la dirección ejecutiva de Globant Argentina sin dejar su rol global. Asumió con más de 5.000 globers en el país, sobre una base de más de 24.500 empleados en 19 países y clientes como Google, Electronic Arts y Santander. Su mandato apunta al crecimiento federal: llevar oportunidades de nivel internacional a profesionales que no tengan que mudarse a Buenos Aires. Es la misma idea que en 2006 abrió la oficina de Tandil, ahora contada en clave de estrategia país.
Género y ejemplo
En una industria donde el 80% son hombres, Weigert —madre de tres hijas— sostiene que la paridad se construye menos con declaraciones que con casos visibles. Cuenta que nunca encontró trabas por ser mujer, que cada propuesta suya recibió luz verde y que atravesó dos licencias por maternidad con flexibilidad para volver. Su argumento es simple: si nadie muestra que una carrera ejecutiva convive con la vida familiar, la promesa queda en el papel.
El tipo de líder que es
Tres rasgos se repiten en su recorrido: pidió construir un área que no existía en vez de esperar que se la asignan; convirtió la creatividad en sustituto del presupuesto y la conservó como método; y leyó la marca como activo de negocio, no como decoración. Su ambición declarada es tan simple como difícil: que la marca que vio nacer con cien personas se reconozca en todo el mundo.
