
Alberto Weretilneck

Alberto Weretilneck, nacido en El Bolsón en 1961, es una de las figuras más influyentes de la política patagónica. Periodista, docente y dos veces gobernador de Río Negro, construyó su liderazgo con una visión pragmática y una gestión cercana a la lógica empresarial. Fundador de Juntos Somos Río Negro, consolidó estabilidad institucional y proyectó a la provincia en sectores clave como la energía, la producción y el turismo.
Orígenes y formación
Alberto Weretilneck nació en El Bolsón, en 1961, y creció en un entorno ligado al contacto comunitario y a la vida social de la región. Estudió y ejerció la docencia, además de desempeñarse como periodista, lo que le permitió conocer de primera mano los problemas y aspiraciones de los habitantes de la Patagonia. Esa etapa inicial consolidó un perfil sensible a lo local, con una fuerte capacidad comunicativa y un vínculo directo con la sociedad.
Primeros pasos en la política
Su ingreso a la política se dio en Cipolletti, una de las ciudades más importantes de Río Negro, donde fue intendente entre 2003 y 2011. Allí priorizó la planificación urbana, el desarrollo de infraestructura y la articulación con el sector privado para dinamizar la economía. Esa experiencia lo convirtió en un gestor con perfil pragmático, habituado a liderar proyectos con objetivos claros, a la manera de un dirigente que combina estrategia política y mirada empresarial.
Asunción en la gobernación
En 2012 asumió la gobernación de Río Negro tras la muerte de Carlos Soria. Lo que en principio parecía un escenario transitorio se transformó en una gestión de continuidad y orden institucional. Fue reelecto en 2015 y luego volvió en 2023 con el respaldo mayoritario de la sociedad rionegrina. Su estilo de gobierno se caracterizó por mantener estabilidad en momentos de turbulencia económica nacional, asegurando servicios básicos, obra pública y un clima político controlado.
Creación de Juntos Somos Río Negro
Uno de los hitos más notables de su trayectoria fue la creación de Juntos Somos Río Negro (JSRN) en 2015, un partido provincial que se consolidó como marca propia. Este espacio logró superar las lógicas de los partidos nacionales y ofreció identidad política exclusivamente rionegrina. La estrategia recuerda al lanzamiento de una empresa local capaz de competir con grandes corporaciones, con un modelo basado en cercanía territorial, eficiencia y construcción de consensos duraderos.
Estrategia productiva y económica
Durante sus gestiones, Weretilneck impulsó una diversificación productiva que fortaleció la fruticultura del Alto Valle, el turismo en la cordillera y el sector energético en la zona atlántica. Promovió inversiones en hidrocarburos, energías renovables y proyectos de hidrógeno verde, aplicando una lógica de planificación similar a la empresarial. Su apuesta fue posicionar a Río Negro como una provincia competitiva en mercados nacionales e internacionales, articulando Estado y sector privado.
Liderazgo político con mirada empresarial
Aunque su carrera estuvo centrada en la política, Weretilneck desplegó cualidades propias de un CEO. Su énfasis en la eficiencia administrativa, la descentralización y el diálogo con múltiples actores refleja un liderazgo adaptable y enfocado en resultados. Supo negociar con gobiernos nacionales de distinto signo político, manteniendo la autonomía de Río Negro y protegiendo sus intereses, una habilidad comparable a la de un ejecutivo que defiende la competitividad de su organización.
Retorno en 2023 y nuevos desafíos
En 2023 volvió a la gobernación con un mandato renovado que confirmó la vigencia de su liderazgo. El desafío actual se centra en consolidar proyectos de largo plazo en áreas estratégicas: educación, energía, producción y sustentabilidad. La provincia busca posicionarse como polo de desarrollo en la transición hacia energías limpias y nuevas industrias, una apuesta que requiere liderazgo firme, visión estratégica y capacidad de gestión con rasgos de dirección empresarial.
Influencia y proyección
Alberto Weretilneck es hoy una de las figuras centrales de la política patagónica. Su legado está ligado a la estabilidad institucional y a la construcción de una identidad provincial autónoma, sin dependencia total de las estructuras nacionales. Su manera de gobernar refleja la combinación de gestión pública y mentalidad empresarial, con capacidad para planificar, negociar y ejecutar. Ese estilo lo proyecta como un referente capaz de dejar huella en la política argentina desde Río Negro.