América Latina Moda

Adriana Marina

Adriana Marina impulsa un modelo de moda sustentable que integra comunidades andinas, fibras naturales y cadenas productivas transparentes.

Adriana Marina desarrolló una trayectoria donde la moda dejó de funcionar solo como lenguaje estético para convertirse en un instrumento de transformación económica, cultural y ambiental. Su trabajo reúne tradición textil, justicia social y sostenibilidad, integrando a comunidades andinas en un modelo productivo que las reconoce como protagonistas. Su recorrido muestra cómo una visión sostenida en el tiempo puede redefinir toda una industria.

Orígenes patagónicos y formación que combinó técnica y sensibilidad

Nacida en Santa Cruz, Adriana creció en un territorio donde la relación con la naturaleza se vive de manera directa y cotidiana. Las fibras, los oficios manuales y el saber ancestral vinculado al textil formaron parte de su paisaje temprano. Más adelante se formó en Sistemas y Economía, con investigaciones centradas en desigualdad y desarrollo. Esa experiencia le permitió leer con claridad las brechas estructurales que enfrentan las comunidades productoras y comprender cómo la industria global de la moda reproducía circuitos de exclusión.

La creación de Animaná: una marca que devuelve valor a su origen

Con Animaná, Adriana propuso un modelo que integrara calidad, ética y trazabilidad. Su objetivo fue construir una marca que trabajara con fibras naturales —alpaca, llama, oveja merino, vicuña— respetando a las comunidades productoras y reduciendo intermediarios. Cada pieza debía expresar una relación justa entre territorio, cultura y diseño contemporáneo. Con ese enfoque, la marca se consolidó como una alternativa a la moda masiva, priorizando procesos lentos, materiales nobles y condiciones laborales transparentes.

La lógica de trabajo con comunidades: colaboración, respeto y autonomía

El trabajo de Adriana no se limitó a la producción de prendas. Buscó fortalecer capacidades locales, mejorar ingresos y recuperar técnicas que estaban en riesgo de desaparecer. Los talleres y cooperativas que participan en la cadena de Animaná accedieron a capacitaciones, herramientas de gestión, espacios de comercialización y estructuras que permiten que su oficio transite de la informalidad a modelos más sostenibles. Este enfoque potenció la autoestima de artesanos y tejedoras, quienes dejaron de ser proveedores invisibles para convertirse en agentes culturales y económicos.

Hecho por Nosotros: una plataforma que interviene en toda la cadena

Con el impulso de Animaná, Adriana fundó Hecho por Nosotros, organización que amplió su trabajo hacia la incidencia estructural. Esta plataforma combina investigación, articulación con organismos internacionales, formación, estándares de trazabilidad y desarrollo de políticas. Su objetivo es transformar la industria desde adentro: promover transparencia real, reducir impacto ambiental, integrar saberes ancestrales en cadenas globales y generar herramientas que garanticen comercio justo. La iniciativa recibió reconocimiento internacional y permitió posicionar el modelo latinoamericano de moda ética en foros globales.

Reconocimiento como Ashoka Fellow y consolidación internacional

El nombramiento como Fellow de Ashoka significó una validación de su enfoque como propuesta de cambio sistémico. Este reconocimiento ubicó su trabajo dentro del mapa global de innovación social, articulándolo con otros emprendedores y organizaciones que buscan redefinir industrias. Su figura comenzó a ser consultada en debates sobre sostenibilidad, economía circular, inclusión productiva y transformación de cadenas globales.

Una visión que integra diseño, ambiente y justicia social

La propuesta de Adriana no separa estética de ética. Su modelo entiende que el diseño puede dialogar con las comunidades sin imponer lógicas externas. Busca que la moda adopte procesos transparentes, elimine prácticas extractivas y asuma responsabilidad ambiental. Su trabajo incorporó herramientas tecnológicas para que los consumidores conozcan origen, materia prima, productores y condiciones laborales detrás de cada pieza.

Impacto sobre las comunidades y preservación de técnicas ancestrales

El modelo impulsado por Adriana contribuyó a recuperar técnicas textiles que estaban perdiendo continuidad generacional. A través de capacitaciones, laboratorios de diseño y estructuras colectivas, las tejedoras pudieron modernizar herramientas sin perder identidad. Además, aumentaron sus ingresos, diversificaron productos y accedieron a mercados inaccesibles para estructuras pequeñas. Esa transformación fortaleció economías regionales que suelen quedar por fuera de los circuitos globales.

Desafíos en un sector dominado por producción masiva

Implementar un modelo ético dentro de una industria centrada en escalas enormes supone tensiones constantes. Frente al consumo rápido y precios bajos, Adriana trabaja para construir un público responsable que comprenda el valor real de un producto elaborado con fibras nobles y procesos justos. También enfrenta desafíos logísticos asociados a la producción en zonas rurales y la necesidad de sostener ritmos de calidad sin alterar identidades locales.

Proyección futura: expansión y educación para una industria diferente

El trabajo de Adriana continúa creciendo. Su objetivo es ampliar la red de comunidades, fortalecer mecanismos de trazabilidad, impulsar investigación aplicada y promover educación sobre consumo consciente. También busca consolidar alianzas entre diseñadores, universidades y organismos internacionales para que la moda ética se convierta en estándar, no en excepción.

Un legado que redefine el sentido de producir

La trayectoria de Adriana Marina demuestra que es posible construir una industria donde la belleza de un producto esté ligada al respeto por quienes lo crean y al cuidado del entorno. Su trabajo deja en evidencia que la moda puede ser motor de inclusión, diálogo cultural y desarrollo sostenible. Su legado ya opera como referencia para quienes buscan unir territorio, innovación y justicia social dentro de un sistema productivo históricamente desigual.