
José Demicheli

El agro argentino tiene empresarios que producen y financistas que invierten; José Demicheli construyó su lugar en el punto exacto donde ambos mundos se cruzan. Fundador y CEO de ADBlick, la compañía que creó en 2007 para desarrollar y operar agronegocios, armó un modelo que permite a inversores urbanos participar de la producción de granos, ganadería y olivos sin ser dueños de campo. Hoy la firma administra tres fondos comunes de inversión cerrados, reúne a más de 1.500 inversores y emplea a un equipo de más de cien personas, con operaciones que van desde la siembra extensiva hasta fincas olivícolas de alta tecnología en Mendoza.
Formación contable y escuela corporativa
Demicheli se formó en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini y se recibió de Contador Público en la Universidad de Buenos Aires. Completó un Executive MBA en el IAE Business School en 1993 —promoción de la que es secretario— y, años más tarde, un posgrado en Agronegocios en la Universidad del CEMA, que terminó en 2006, justo antes de dar el salto emprendedor.
Su carrera previa transcurrió en grandes compañías. Ocupó posiciones gerenciales en Ringer y en Arimex Group, y desde la gerencia de distribuidores y mayoristas de Molinos Río de la Plata condujo la fusión de las fuerzas de distribución indirecta de la empresa e incorporó los congelados de Granja del Sol a su esquema comercial. Después fue managing director de Pro Entertainment, la antigua TyC Entertainment surgida del Grupo Torneos y Competencias. Esa doble experiencia —número fino de contador y gestión comercial a gran escala— explica buena parte del diseño posterior de ADBlick.
ADBlick: la mirada del águila sobre el campo argentino
El nombre de la empresa condensa su propuesta: viene del alemán Adler (águila) y Blick (vista), una manera de anunciar que el negocio consiste en mirar el campo argentino desde arriba y detectar oportunidades que otros no ven. Fundada en 2007, ADBlick nació para estructurar proyectos de inversión agropecuaria con gestión profesional: la compañía origina el negocio, lo administra y rinde cuentas, mientras el capital lo aportan inversores que buscan exposición a la economía real.
Con los años esa idea tomó la forma de fondos comunes de inversión cerrados en tres verticales: granos, ganadería y producción olivícola. La unidad ADBlick Granos maneja la siembra extensiva con una red de socios y directores propia, y el negocio de olivos se convirtió en vidriera tecnológica del grupo: dos proyectos en Mendoza que suman unas 830 hectáreas, con rindes medios de 9.000 kilos por hectárea, riego presurizado y automatizado en el total de la superficie y cosecha mecánica que lleva la fruta del árbol a la planta de procesamiento en tres o cuatro horas, con clientes premium como la bodega Zuccardi.
Un articulador del ecosistema agroindustrial
La influencia de Demicheli se mide también fuera de sus balances. Es el impulsor de Argentina Visión 2040, un encuentro anual que organiza junto a Argensun Foods, el Centro de Agronegocios de la Universidad Austral y la firma Lartirigoyen, y que ya superó la decena de ediciones reuniendo a empresarios, investigadores y emprendedores del agro. Desde ese espacio insiste en una tesis que repite en público: la empresa que pretenda generar su negocio sola está condenada, y el sector necesita trabajar en red para capturar la transformación que atraviesa la Argentina.
Su lectura del contexto financiero apunta en la misma dirección. Sostiene que el país entró en una etapa donde la competitividad dejó de ser opcional y los negocios de especulación cambiaria pierden terreno, lo que vuelve atractivos los activos productivos. Con esa mirada promueve que el agro forme parte de carteras de inversión diversificadas, junto a instrumentos financieros e inmobiliarios, y organiza instancias como el Día del Inversor, donde la compañía abre sus números y proyectos ante quienes aportan el capital.
Liderazgo con aula, fundación y vaso medio lleno
Demicheli nunca abandonó la docencia. Es profesor en Prácticas de Management en el área de Política de Empresas del IAE Business School, donde enseña desde 2011 y adonde ya había sido invitado como profesor part time a fines de los noventa; antes dictó Costos para la Toma de Decisiones en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Ese pie en el aula se completa con un compromiso social concreto: preside BisBlick, organización dedicada a acompañar a jóvenes talentosos con menos oportunidades, bajo la convicción de que la educación funciona como puente de movilidad.
Su estilo de conducción combina rigor de contador, vocación por las alianzas y un optimismo que él mismo convirtió en consigna. Frente a los vaivenes de la macroeconomía argentina suele pedir ver el vaso medio lleno y recordar que lo que importa no es lo que nos pasa sino qué hacemos con lo que nos pasa. Con esa fórmula transformó una idea de 2007 en una plataforma que canaliza ahorro privado hacia la producción, profesionalizó la relación entre el campo y el inversor de ciudad y se ganó un lugar como una de las voces más escuchadas del agronegocio argentino.
