
Vicki Hollub

Llevó a la petrolera durante casi una década con una marca propia: decisiones de largo plazo, apuestas grandes y un conocimiento operativo poco habitual en la cúpula del sector.
Vicki Hollub representa un tipo de liderazgo poco frecuente entre quienes dirigen las grandes petroleras: el de alguien que llegó a la cima después de recorrer durante décadas cada nivel operativo de la propia empresa. Esa trayectoria explica el sello que imprimió a Occidental Petroleum, una compañía que hoy, tras su salida de la dirección ejecutiva, conserva el rumbo que ella ayudó a fijar. Hollub continúa vinculada a la firma como integrante de su directorio, de modo que su influencia sigue presente en las definiciones que vienen.
Una conductora que conoce la operación desde adentro
El rasgo que distingue su gestión es el dominio técnico del negocio. Hollub no condujo Occidental desde una lógica exclusivamente financiera, sino con el criterio de alguien que trabajó en plataformas, que lideró la expansión de la cuenca Pérmica y que entiende cómo se comporta un yacimiento. Ese conocimiento le permite decidir sobre la cartera de la empresa con una autoridad operativa que pocos ejecutivos del sector reúnen.
Esa cercanía con la operación define también su forma de manejar las crisis. Cuando asumió la dirección, en plena caída del precio del crudo, optó por recortar costos de producción sin descargar el ajuste sobre el personal, y concentró la actividad en los activos centrales mientras se desprendía de campos de baja rentabilidad. La prioridad fue dejar a la compañía más enfocada y preparada para sostener el ciclo, más que buscar resultados inmediatos.
El largo plazo como criterio de decisión
La marca más visible de su conducción es la disposición a tomar decisiones de gran escala y horizonte extendido. Bajo su dirección, Occidental encaró las adquisiciones de Anadarko Petroleum, en 2019, y de CrownRock, en 2024, operaciones que modificaron el tamaño de la empresa y definieron buena parte de su estructura actual. La apuesta por la cuenca Pérmica respondió a la misma lógica: hacia mediados de 2017, esa cuenca ya aportaba la mitad de la producción, con el resto repartido entre Medio Oriente y América Latina.
Ese criterio de largo plazo es el que ordena hoy la agenda tecnológica de la compañía. Hollub orientó a Occidental hacia la gestión del dióxido de carbono y la convirtió en una de las primeras petroleras grandes en fijar metas de neutralidad de emisiones. En Texas, la empresa construye la planta STRATOS, una instalación de captura directa de aire diseñada para retirar hasta 500.000 toneladas de CO2 por año, con una inversión de 1.300 millones de dólares. La ejecutiva proyecta para Occidental un horizonte en el que la firma funcione como una compañía de gestión de carbono, con el petróleo y el gas operando como soporte de esa actividad.
Una sucesión pensada como continuidad
El retiro de Hollub de la dirección ejecutiva, efectivo desde el 1 de junio de 2026, encaja con ese mismo estilo de planificación. La salida no llegó como una ruptura, sino dentro de un plan de sucesión ordenado, en el que el cargo quedó en manos de un ejecutivo de carrera de la propia compañía. La decisión apunta a sostener las líneas estratégicas que ella trazó, en lugar de abrir un giro de rumbo.
Su permanencia en el directorio refuerza esa idea de transición sin sobresaltos. Las definiciones de largo plazo que impulsó —la concentración en activos de alto rendimiento, la apuesta por la captura de carbono y la disciplina de costos— siguen vigentes y conservan en la mesa de decisiones a quien las puso en marcha.
Lo que su gestión deja en marcha
El cierre de su etapa al frente de Occidental coincide con un momento clave para los proyectos que impulsó. La primera fase de STRATOS está prevista para entrar en operación durante 2026, con una segunda etapa que escalará en los meses siguientes. El arranque comercial de esa planta es hoy una de las pruebas más concretas del rumbo que Hollub dejó fijado. Su forma de conducir —técnica, orientada al largo plazo y dispuesta a las apuestas de envergadura— queda como referencia de cómo se gestionó una de las grandes petroleras del sector durante casi una década.
