
Wael Sawan

Reorganizó la estructura, redujo el comité ejecutivo y orientó la estrategia financiera hacia el retorno al accionista. Las decisiones que definieron su conducción.
Desde que asumió la conducción de Shell el 1 de enero de 2023, Wael Sawan imprimió un sello reconocible a su gestión: simplificar la organización, concentrar los negocios más rentables y reforzar los retornos para los inversores. Esas tres líneas explican buena parte de las decisiones que tomó durante su primer tramo al mando de la energética.
Una reestructuración apenas asumido el cargo
El primer movimiento llegó casi de inmediato. A fines de enero de 2023, Sawan anunció la combinación de las divisiones de producción de petróleo, gas y GNL en una sola estructura, encabezada por Zöe Yujnovich, hasta entonces director de upstream. En paralelo, las operaciones de renovables se integraron con las de refinación y comercialización, bajo la dirección de Huibert Vigeveno.
La reforma tuvo un efecto concreto sobre la cúpula: el comité ejecutivo pasó de nueve a siete integrantes, con el argumento de simplificar la organización y mejorar el desempeño. “Menos interfaces significan mayor cooperación, disciplina y velocidad”, planteó Sawan al fundamentar el cambio. La frase resumía su enfoque de gestión, centrado en reducir capas internas y acelerar la toma de decisiones.
La apuesta por el retorno al accionista
El segundo eje de su conducción fue financiero. Bajo la gestión de Wael Sawan, Shell volcó una parte sustancial de sus recursos a la recompra de acciones, con desembolsos cercanos a los 3.500 millones de dólares por trimestre. La política mostró continuidad: la compañía acumuló catorce trimestres consecutivos con recompras iguales o superiores a los 3.000 millones de dólares.
El objetivo detrás de esa estrategia fue explícito: acortar la brecha de valoración que separa a Shell de las grandes energéticas con sede en Estados Unidos, que cotizan con múltiplos más altos. La recompra de acciones se convirtió así en una herramienta central para responder a esa comparación permanente con los pares norteamericanos.
El reordenamiento del portfolio
La gestión de Sawan también se apoyó en una revisión del peso relativo de cada negocio. El ejecutivo llega de una trayectoria marcada por decisiones de cartera —como director de upstream había conducido la venta de los activos en la cuenca Permian y la salida de las operaciones terrestres en Nigeria—, y trasladó esa lógica de evaluación constante a la conducción general.
En el verano boreal de 2023, la compañía decidió dejar de lado el plan de recortar la producción de petróleo cada año durante el resto de la década, una definición que mantuvo el foco en la generación de caja y los retornos. La gestión combinó así la atención a los negocios tradicionales de hidrocarburos con la presencia en el segmento de las energías de baja emisión.
Un directivo que sale a fijar posición
El estilo de Sawan también incluye la exposición directa ante los mercados. En febrero de 2026, durante una conferencia con inversores, salió junto a la directora financiera Sinead Gorman a despejar versiones sobre movimientos en la cartera del grupo y a remarcar el potencial de determinadas operaciones. Esa intervención mostró a un CEO dispuesto a tomar el micrófono cuando circula información sobre la compañía, en lugar de delegar la comunicación con los analistas.
A más de tres años de su llegada, la conducción de Wael Sawan queda definida por la búsqueda de eficiencia interna y la disciplina financiera. El próximo balance volverá a medir si esa receta logra el objetivo que se fijó desde el comienzo: cerrar la distancia con los gigantes energéticos estadounidenses.
