
Yamil Rabbat

Formado en una familia que fundó la universidad privada más grande de la Argentina, Yamil Rabbat cofundó Ed Machina en 2021 para atacar con inteligencia artificial un problema que la pandemia agravó: los estudiantes que abandonan. En dos años llevó la plataforma a ocho países y a la lista de las veinte startups educativas más prometedoras del mundo.
Un problema que conocía desde adentro
Antes de fundar nada, Rabbat ya trabajaba en el sector: condujo el área de relaciones internacionales de la Universidad Siglo 21, la casa de estudios que fundó su familia y que llegó a ser la universidad privada más grande del país. Su entorno familiar también dio origen a R-Evolution Group, con más de 110.000 estudiantes en unos 145 países. Sumó a eso un MBA en Columbia Business School y una temporada en Nueva York, desde donde condujo los primeros años de la compañía.
Ese recorrido explica el ángulo desde el que encaró el negocio. No llegó a la educación con una tecnología buscando problemas: conocía los indicadores de gestión que quitan el sueño a un rector antes de saber cómo se entrena un modelo predictivo.
Ed Machina: anticipar antes que lamentar
La empresa salió al mercado en octubre de 2021, cuando la deserción en la educación media y superior se había disparado tras la pandemia. Sus cofundadores, Juan Petrello y Pablo Llop, aportan junto a él tres décadas acumuladas en el sector.
La propuesta es una plataforma que aplica modelos predictivos y de recomendación para calcular el riesgo de abandono estudiante por estudiante, en tiempo real. La diferencia con un tablero de indicadores tradicional está en el paso siguiente: el sistema no se limita a marcar quién está en peligro, también identifica la causa y sugiere acciones concretas para retenerlo. Del lado de la adopción, Rabbat insiste en un punto poco habitual en el software educativo: no hace falta un equipo técnico para implementarlo. Alcanza con designar un referente interno, y hubo instituciones que lo pusieron en marcha sin ningún perfil especializado.
La Universidad Siglo 21 fue el primer laboratorio y el caso que la compañía muestra como emblema. Entre sus clientes, la herramienta llegó a mejorar la tasa de retención en un 14%.
El salto a San Diego
En abril de 2023 la empresa quedó entre las mejores veinte startups de educación del mundo, en la cumbre que organizan la Arizona State University y el fondo Global Silicon Valley. Compitieron unas 900 compañías y un jurado de 200 personas evaluó capital humano, producto, potencial, previsibilidad y propósito. Rabbat recibió el reconocimiento en San Diego, frente a un auditorio de inversores y especialistas, con la compañía operando en ocho países —México, Estados Unidos, España y la Argentina entre ellos— a menos de dos años de su lanzamiento. Para entonces ya había ampliado el alcance del producto desde la educación superior hacia el nivel medio.
Dos años después, en marzo de 2025, Endeavor Argentina la eligió para su ScaleUp Program junto a HOKALI, Darwin AI y Tucán. Ese programa acumula 66 compañías, más de 4.400 empleos generados y unos 327 millones de dólares en inversión atraída por sus egresados.
Una idea distinta sobre el capital
En el panel de startups del Forbes Game Changers Innovation Summit, en mayo de 2025, Rabbat expuso una postura poco complaciente con el manual del emprendedor tecnológico. Salir a levantar una ronda, planteó, desenfoca: consume agenda en reuniones y negociaciones que alejan al fundador de operar su compañía. El venture capital, en su lectura, es una herramienta y no una meta.
También rechazó la idea de un ecosistema encerrado en Buenos Aires. Con un equipo repartido por todo el país, sostiene que la flexibilidad y la tolerancia al riesgo aparecen por igual en la Ciudad y en el interior, y que esa plasticidad fue lo que permitió a los fundadores argentinos acomodar productos y estrategias cuando la euforia inversora de 2021 dio paso a la normalización.
Lo que valora de la formación local
Hay una idea suya que ordena su perfil como líder: estudió afuera, pero lo más valioso lo aprendió acá. Reivindica el sistema educativo argentino y las organizaciones del ecosistema emprendedor como generadores de profesionales que compiten de igual a igual con cualquiera. Es coherente con lo que vende: una compañía que nació para que menos personas queden fuera de ese sistema, y que convirtió un problema social medible en un producto exportable.
