
Alejandro Larosa

Contador rosarino, fundó fyo en 1999 con una idea que en la Argentina de entonces sonaba marciana: llevar el precio de los granos a internet. Un cuarto de siglo después, ese proyecto comercializa más de 7 millones de toneladas por año y dio origen a un grupo de compañías —Agrofy, Amauta, Biond— que empujaron la digitalización del agro latinoamericano mucho antes de que el término agtech entrara en circulación. Reconocido por Endeavor y por EY como emprendedor del año, hoy combina la conducción de sus empresas con un rol activo en el ecosistema emprendedor de Rosario.
Una apuesta hecha a los 23 años
En 1999 la palabra startup no circulaba en las sobremesas argentinas y el productor agropecuario negociaba precios por teléfono, con información fragmentada y a menudo desactualizada. Ese año, con 23 años y un socio, Larosa fundó fyo en Rosario con una premisa que hoy suena obvia y entonces no lo era: publicar precios e informes de mercado en tiempo real, en español, para que quien vende soja o maíz supiera lo mismo que sabía quien se la compraba.
El diagnóstico que lo movió fue directo. Según ha contado, en aquellos años el desconocimiento sobre el funcionamiento del mercado y la gestión de riesgos era enorme, e internet aparecía como la vía para llevar información accesible a las empresas del sector. Fue, en los hechos, una de las primeras compañías de internet dedicadas a los agronegocios en Latinoamérica.
Cuando el plan original se rompe
El proyecto tuvo un arranque brutal: la burbuja puntocom estalló y, poco después, Argentina entró en la crisis de 2001-2002. La reacción de Larosa y su equipo define bastante de su método. En lugar de sostener el modelo puramente digital hasta quedarse sin caja, viraron a un esquema híbrido y sumaron venta de insumos y comercialización de granos, negocios con facturación real que financiaban la parte tecnológica. La propia historia institucional de fyo registra el comienzo en 1999, la incorporación de socios en 2000 y la expansión hacia la comercialización de granos a partir de los años siguientes.
Otro factor jugó temprano a favor: al año de fundar la compañía ya tenía entre sus inversores a Eduardo Elsztain y Miguel “Miky” Rosental, dos referentes del empresariado argentino. Larosa ha señalado que la combinación necesaria para escalar tiene tres piezas —la idea, el emprendedor y el capital— y que la tercera es la más difícil de conseguir en un país con un mercado de capitales chico. De Rosental rescata el optimismo y la capacidad de generar confianza; a Elsztain lo describe como uno de los emprendedores más extraordinarios del país.
fyo hoy: mucho más que un sitio de precios
Un cuarto de siglo después, la compañía rosarina comercializa más de 7 millones de toneladas de granos por año y opera 14 millones de toneladas en el mercado a término argentino. Su estructura se abrió en unidades especializadas: fyoCredits para financiamiento, fyoCapital para inversiones, fyoAdvisory para consultoría, fyoFoods y fyoDigital. A eso se suman acopio, logística, canje de granos, futuros y opciones.
fyo cuenta con más de 400 colaboradores directos y el holding supera las 600 personas. Entre sus socios aparecen Cresud, Rosental, Lartirigoyen y Viterra en su presentación institucional de 2025. Eduardo Elsztain figura actualmente como presidente de Futuros y Opciones.com S.A., Alejandro Elsztain como vicepresidente y Larosa como director titular y ejecutivo del grupo.
Agrofy: la idea de 1999, veinte años tarde y a tiempo
El e-commerce agropecuario que Larosa había imaginado al principio terminó llegando en 2015, cuando fundó Agrofy junto a Maximiliano Landrein, su socio histórico. La lectura del timing fue precisa: para entonces el comercio electrónico ya era un hábito en Latinoamérica y el campo empezaba a comprar maquinaria, insumos, vehículos y servicios financieros desde una pantalla.
La prensa lo bautizó “el Mercado Libre del agro” y los fondos internacionales lo tomaron en serio. Primero captó US$3 millones en una ronda seed. En marzo de 2018 sumó US$6 millones en la Serie A. En noviembre de 2019 llegaron otros US$24 millones en la Serie B y la Serie C, encabezada por Yara Growth Ventures, aportó US$30 millones más. En total, Agrofy levantó más de US$63 millones. Entre sus inversores aparecen Cresud, Bunge Ventures, Syngenta Ventures, BrasilAgro, SP Ventures, Acre, Fall Line Capital, Endeavor y Lartirigoyen, entre otros.
Larosa preside la compañía; Landrein la dirige como CEO. La división de tareas se sostiene desde hace más de dos décadas y es, en sí misma, una de las claves menos comentadas de su historia.
Amauta y Biond: dos hijos menores del mismo tronco
Amauta, dedicada a la nutrición de cultivos con tecnologías orientadas a una agricultura más eficiente y sustentable, surgió en 2016. Biond nació en 2021 para trasladar el modelo de fyo al mercado brasileño, adaptando los servicios de comercialización y gestión de riesgos a las particularidades de ese país.
El patrón se repite: identificar una fricción concreta de la cadena agroindustrial, montar una compañía específica para resolverla y dejar que conviva con el resto del ecosistema en lugar de forzar la integración dentro de una sola estructura.
Los premios y el segundo oficio
Endeavor lo distinguió como Emprendedor del Año en 2016 y, en 2020, EY Argentina le entregó el galardón Máster de su programa Entrepreneur Of The Year, con lo que pasó a representar al país en la competencia mundial. En esa misma edición fueron premiadas Agustina Fainguersch en la categoría Emergente y Silvia Gold por trayectoria empresarial.
Ese reconocimiento convive con un trabajo menos visible: Larosa preside el Advisory Board de Endeavor Rosario, actúa como mentor y participa activamente en los eventos de la organización, que reúnen a miles de emprendedores en la ciudad. Su argumento para dedicarle tiempo es autobiográfico. Sostiene que las historias potentes son el combustible del ecosistema, porque escuchar a alguien que resolvió algo muy difícil dispara la pregunta útil: si aquel pudo, ¿por qué yo no?
Una tesis discutible y bien argumentada
Larosa suele afirmar que nunca hubo un mejor momento en la historia para emprender, en el mundo y en Argentina. El razonamiento no es voluntarista: recuerda que montar y alojar una empresa de internet a fines de los noventa exigía una inversión alta, y compara eso con un presente de plataformas colaborativas, marketing digital y redes sociales que permiten arrancar casi sin empleados ni capital.
Su matiz sobre el mismo punto es igual de claro. Considera que Argentina tiene buenos emprendedores y formación sólida, pero que el ecosistema arrastra un déficit de acceso a capital: con poco ahorro interno y un mercado de capitales reducido, el capital de riesgo local no alcanza y quienes dan el salto suelen ser los que levantan fondos afuera. Su propia trayectoria —de inversores ancla argentinos a rondas lideradas por fondos internacionales— ilustra esa idea mejor que cualquier estadística.
Qué mirar de acá en adelante
La consolidación de Agrofy como plataforma transaccional y de servicios financieros, la maduración de Biond en Brasil y la capacidad del grupo para sostener márgenes en un negocio expuesto al clima, al tipo de cambio y a la política agropecuaria argentina marcarán la próxima etapa.
Larosa resume el ADN de sus compañías en una sola capacidad: adaptarse. Después de haber atravesado la burbuja tecnológica, la crisis argentina de comienzos de siglo y sucesivos ciclos adversos para el agro, la resiliencia terminó convirtiéndose en uno de los rasgos centrales de su forma de emprender.
