
Marcelo Bechara

Contador público cordobés, fundó en 1997 una pequeña proveedora de tecnología para centros de contacto y la convirtió en Evoltis, un grupo de más de 2.000 colaboradores que hoy se define como compañía de CX Tech y atiende a Arcor, Banco Galicia, Claro, Naranja X y Ualá, entre otros. Su gestión combina dos marcas registradas: una cultura interna con fuerte presencia femenina, también en los niveles jerárquicos, y una militancia sostenida por la internacionalización de las empresas del interior argentino. Preside la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba y fue elegido Empresario del Año 2025 por Punto a Punto.
De tres empresas sueltas a un grupo con paraguas
El origen de Evoltis no fue un plan maestro, sino una acumulación ordenada. En 1997 nació TecnoVoz Noroeste, dedicada a proveer tecnología para contact centers en el mercado cordobés. Con el tiempo se le sumaron Deelo, orientada a servicios de contact center y BPO, y Vocus, la fábrica de software que terminó exportando productos a Chile, Uruguay, Colombia, México y Paraguay. Las tres funcionaban como compañías independientes hasta que Bechara decidió agruparlas bajo una misma estructura para articular tecnología, servicios, software e infraestructura desde Córdoba hacia toda la región.
Ese armado explica por qué la compañía nunca fue solo un call center, aunque haya empezado atendiendo llamadas de grandes empresas. La lógica de unidades complementarias —cada una con su negocio, todas alimentando la misma propuesta— se mantiene tres décadas después.
Un edificio como declaración de principios
En septiembre de 2022, Evoltis inauguró Evoltis Plaza, su sede corporativa en el corazón financiero de la ciudad: nueve pisos, más de 2.500 metros cuadrados y una inversión de 2,5 millones de dólares, con la particularidad de integrarse a una casona declarada patrimonio histórico. A la apertura asistieron el entonces gobernador Juan Schiaretti y el intendente Martín Llaryora, un dato que da la medida del peso local de la empresa, que por entonces empleaba a unas 1.800 personas.
Bechara lo planteó en términos casi personales: siempre había soñado con un edificio corporativo que funcionara como símbolo y como faro. La frase que repite para resumir la esencia de la compañía —crear, creer y crecer— apareció también durante aquella inauguración, junto con el propósito declarado de promover interacciones positivas entre las personas.
El giro hacia la IA
En los últimos años, la empresa formalizó un reposicionamiento: dejar de presentarse únicamente como proveedora de contact center para asumirse como una CX Tech Company. En términos operativos, la apuesta pasa por combinar inteligencia artificial con talento humano: automatizar las interacciones rutinarias para que los agentes se concentren en las consultas complejas y anticipar necesidades del cliente en lugar de limitarse a reaccionar a ellas. Evoltis actualmente presenta esa combinación entre IA y talento humano como el centro de su propuesta tecnológica.
El movimiento vino acompañado de una decisión de estructura poco habitual en una pyme grande del interior: incorporar la figura del Chief AI Officer, con un equipo de inteligencia artificial radicado en Córdoba. La compañía mantiene actualmente ese cargo dentro de su estructura tecnológica.
Su hijo Max Bechara, vicepresidente de la compañía, viene sosteniendo el argumento de que Argentina tiene condiciones profesionales para ser protagonista en ese terreno y no apenas consumidora. Su incorporación representa, además, la segunda generación de la empresa familiar.
La cultura que no se copia
Uno de los rasgos que más atención periodística le trajo fue la composición de su plantilla. En 2020, el 72% de las personas que trabajaban en Evoltis eran mujeres, que ocupaban además el 59% de los puestos de liderazgo y el 50% de los cargos de alta gerencia. Los resultados llegaron al ranking de Great Place to Work, donde la compañía alcanzó el quinto puesto entre las mejores empresas argentinas de más de 1.000 colaboradores en 2019 y el sexto lugar entre los mejores lugares para trabajar para mujeres al año siguiente.
Su explicación evita el tono de folleto. Sostiene que la equidad es una condición de derechos humanos y que en Evoltis el proceso se dio de modo natural, no “por decreto”, apoyado en un triángulo de dignidad, respeto y humildad. También reivindica una idea de mérito que incomoda a los dos extremos del debate: no el mérito transaccional, sino el que surge cuando las oportunidades son iguales y las personas crecen por competencias, entendidas como la suma de conocimiento, habilidad para aplicarlo y actitud.
Sobre las cuotas obligatorias en directorios, marca una distinción entre la vía nacional y la provincial: la primera le parece una imposición y la segunda, una elección con incentivos. Su síntesis es que los decretos no crean culturas. Y agrega un dato que usa como prueba: en su empresa la alta gerencia llegó a estar repartida en partes iguales, pero le importa la competencia antes que el porcentaje.
Hay algo más en esa postura que una convicción abstracta. Bechara insiste en que los productos y servicios de cualquier compañía se copian tarde o temprano; la cultura, no. Ahí ubica la ventaja competitiva real.
El costado institucional
En abril de 2025 asumió la presidencia de la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba, en reemplazo de Miguel Zonnaras, para el período 2025-2027. El consejo directivo reúne a referentes de Arcor, Aceitera General Deheza, Manfrey, Helacor y FCA Automobiles, entre otras compañías. Su discurso de asunción fijó cinco ejes —competitividad, internacionalización, vinculación, comunicación y construcción de comunidad— bajo una premisa que se volvió una de sus frases más citadas: competir en el mundo no es una opción, sino una necesidad.
Esa agenda se apoya en una trayectoria institucional previa larga. Es vicepresidente primero de la Cámara Argentina de Centros de Contacto, preside el Clúster de BPO y KPO y es consejero titular de la Agencia para el Desarrollo Económico de Córdoba. También participó del consejo consultivo del régimen provincial de promoción de la economía del conocimiento.
Fundó además Innovis, desde donde impulsó el Índice de Cultura de Innovación Argentina, y desarrolló una extensa actividad docente. Tuvo a su cargo la cátedra Valor del Cliente en la Universidad Siglo 21 y coordinó programas vinculados con la gestión de contact centers en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Hoy continúa ligado a esa universidad: dirige propuestas académicas relacionadas con cultura y gestión de la innovación.
El premio, y desde dónde lo recibió
A fines de noviembre de 2025, en el Hotel Quinto Centenario y ante más de 400 personas, Punto a Punto lo eligió Empresario del Año. Competía en una terna con Jaime Garbarsky, fundador de Grupo Ecipsa, y Luis Macario, presidente de la UIC; el premio a la Trayectoria fue para Horacio Parga, de Grupo Edisur.
Bechara no estaba en el salón. Participó de la ceremonia desde China, donde integraba una misión comercial junto con 25 empresarios cordobeses y una agenda de 28 reuniones en dos semanas para explorar puentes con el mercado asiático. Desde allí destacó la combinación china de planificación a largo plazo con ejecución táctica y devolvió el foco a su provincia: Córdoba tiene talento e identidad emprendedora para proyectarse afuera.
Dedicó el galardón a los más de 2.000 colaboradores de Evoltis, a su esposa y a su hijo Max, y cerró pidiendo articulación entre el sector privado, el Estado y las instituciones académicas.
Que un empresario reciba el premio mayor de la comunidad de negocios de su ciudad mientras trabaja en el otro extremo del planeta resume bastante bien su tesis. La escena valía más que el discurso.
