
Mariano Wechsler

Hace más de tres décadas que Mariano Wechsler reparte su tiempo entre dos oficios: construir tecnología y enseñar a otros a hacerlo. Desde Digbang participó en algunos de los primeros productos digitales del país, con Digital House ayudó a formar a decenas de miles de programadores en América Latina y hoy, al frente de Teamcubation, se ocupa del tramo que las escuelas no resuelven: el paso del aula al primer empleo. Su historia empieza en un aula de la Escuela Técnica ORT y todavía no se alejó demasiado de ella.
Cuatro metas al salir del secundario
Mariano Wechsler terminó la Escuela Técnica ORT de Buenos Aires en 1991 con el título de técnico en computación y una lista corta de objetivos. Los contó años después, en el escenario de la Experiencia Endeavor NOA 2024, en Tucumán: casarse con la compañera que se sentaba detrás de él en el aula, tener su propia empresa de software y lograr que las oportunidades del mercado tecnológico estuvieran al alcance de cualquiera. Según su propio balance, los cumplió todos.
Él mismo se define como un nerd, alguien que se obsesionó con la informática desde muy chico. Esa definición atraviesa su carrera, que se movió siempre entre dos oficios: construir productos tecnológicos y enseñar a otros a construirlos.
Digbang y los primeros productos digitales del país
En marzo de 1998, cuando internet recién empezaba a expandirse en la Argentina, Wechsler cofundó Digbang, una empresa dedicada a desarrollar productos digitales que en ese momento no existían en el mercado local. Desde allí participó en la creación de Bumeran, uno de los portales de empleo más conocidos de la región, y trabajó para compañías como DirecTV y Telecom.
Wechsler suele destacar una cifra de esa etapa: más de 26 millones de personas usaron los productos que salieron de Digbang, y dice que es uno de los datos que más lo enorgullecen de su carrera.
El aula como punto de partida
En paralelo a su vida empresarial, volvió a ORT como profesor. Él lo explica como una deuda que sentía con la escuela técnica que lo había formado. Dio clases de programación y desarrollo web durante 27 años, y en ese tiempo descubrió que disfrutaba tanto de compartir conocimiento como de programar. De ahí surgió la pregunta que definiría su siguiente proyecto: cómo llevar esa experiencia de enseñanza a una escala mucho mayor.
Con el tiempo se sumó a la comisión directiva de ORT Argentina y fue codirector de la Licenciatura en Negocios Digitales de la Universidad de San Andrés.
Digital House: una escuela de programación con socios de peso
En diciembre de 2015, Wechsler cofundó Digital House junto a Nelson Duboscq y Eduardo Bruchou, creadores de HSM; Marcos Galperin, fundador de Mercado Libre; y Diego Pando, cofundador de Bumeran. Más tarde se sumaron como socios Martín Migoya y Guibert Englebienne, de Globant. Wechsler ocupó el cargo de director académico y quedó a cargo del diseño de los contenidos y del método de enseñanza.
La escuela abrió sus puertas en 2016 con cursos intensivos de desarrollo web, data science, diseño de experiencia de usuario y marketing digital. En diciembre de 2017, The Rise Fund, el fondo de impacto de la firma TPG, eligió a Digital House como su primera inversión en América Latina y aportó 20 millones de dólares para la expansión regional. Para entonces, la escuela ya había formado a más de 2.500 estudiantes.
El crecimiento se aceleró con la pandemia. En 2020, unas 28.000 personas estudiaron en la plataforma, y en 2021 la compañía recaudó más de 50 millones de dólares con Mercado Libre, Globant, Kaszek y Riverwood Capital como inversores, lo que elevó su financiamiento total por encima de los 80 millones. Ese mismo año lanzó junto a Mercado Libre y Globant el programa Certified Tech Developer, una carrera de dos años pensada para conectar a los egresados con empresas tecnológicas. Hoy la escuela opera en Argentina, Brasil, México, Colombia, Chile, Uruguay y Perú.
Teamcubation y el problema de la experiencia
Después de años formando programadores, Wechsler detectó una traba que los cursos no resolvían: las empresas no contrataban a quienes recién aprendían porque les faltaba experiencia, y nadie les daba la oportunidad de conseguirla. En 2020, en plena pandemia, empezó a darle forma a una solución junto a Diego Jolodenco. Bromea con que lo agarró la crisis de los casi 50 y decidió empezar otra empresa desde cero.
Así nació Teamcubation en 2021, con Wechsler como CEO. La compañía no enseña a programar. Arma células de trabajo de seis meses en las que sus desarrolladores senior guían a los juniors que contratan las empresas clientes, mientras construyen software real que esas empresas necesitan. Wechsler lo compara con una residencia médica, pero para programadores. El proceso se apoya en una plataforma propia que mide el avance de cada junior.
Entre sus primeros clientes estuvieron Mercado Libre, Agrotoken y BYMA. En 2022, la startup ya había entrenado a 27 desarrolladores que quedaron incorporados en esas compañías y trabajaba con otros 72. El objetivo que se fijaron sus fundadores es llegar a entrenar a 30.000 programadores por año.
Una mirada propia sobre el mundo digital
Wechsler también participa en el mundo corporativo desde otro lugar. Fue director titular independiente en Santander Argentina e integra el consejo asesor de la consultora ABECEB.
En las entrevistas suele ir a contramano de los lugares comunes del sector. Durante la pandemia, cuando todo el mundo hablaba de transformación digital, sostuvo que trabajar a distancia o vender por WhatsApp no era transformar nada, y que el verdadero cambio es cultural antes que tecnológico. Otra idea que repite es que programar no es una actividad reservada a unos pocos, y que en América Latina puede cambiar por completo el destino laboral de una persona.
En 2026 sigue al frente de Teamcubation y participa en foros como la red de directores de capital humano de IDEA, donde habla sobre el impacto de la inteligencia artificial en el talento y en la organización de las empresas. En su perfil de redes sociales se presenta como amante de la libertad individual y del poder hacer, una síntesis bastante fiel de lo que muestra su trayectoria.
