
Horacio Marín

Cuando Horacio Marín asumió la conducción de YPF, lo hizo con un plan de gestión definido y un estilo de liderazgo que viene exhibiendo en cada una de sus apariciones públicas. Su objetivo declarado es ambicioso: hacer crecer de manera sostenida el valor de la compañía y proyectarla como una empresa exportadora de petróleo y gas, capaz de traccionar al conjunto de la industria energética argentina.
Un plan con metas claras
Ese horizonte quedó sintetizado en lo que él denominó el plan 4×4, una hoja de ruta orientada a multiplicar el valor de la empresa en un plazo de cuatro años. La propuesta apunta a concentrar los esfuerzos en los segmentos de mayor potencial, con eje en el desarrollo no convencional de Vaca Muerta, y a ordenar la estructura de la compañía en función de ese objetivo. Según ha explicado, se trata de una meta exigente pero alcanzable si se sostienen las condiciones de inversión.
En su manera de describir la conducción, Marín recurre con frecuencia a metáforas deportivas. Suele comparar al equipo directivo con una formación de rugby, en la que cada integrante cumple un rol específico y todos comparten un mismo objetivo. La idea de fondo es que los resultados no dependen de una figura individual, sino de la coordinación de un grupo amplio que incluye a la totalidad de los trabajadores de la empresa.
El trabajo en equipo como método
Esa visión colectiva se apoya en una distinción que él mismo plantea entre el deporte individual y la gestión empresarial. En su lectura, conducir una compañía de gran escala exige motivar, marcar un rumbo claro y lograr que cada área sepa en qué puede aportar más. El liderazgo, en ese esquema, consiste menos en protagonismo personal y más en alinear voluntades detrás de una meta común.
Marín pone el acento en la motivación como motor de la transformación que se propone. Describe su tarea como la de impulsar cambios en una organización de miles de personas, donde modificar prácticas establecidas requiere energía, convicción y trabajo en equipo. La capacidad de sostener el esfuerzo a lo largo del tiempo, una constante en su discurso, aparece como un rasgo central de su estilo de conducción.
Proyección internacional
El ejecutivo también subraya el carácter estratégico de YPF dentro del sector. Al ser la compañía con mayor presencia en las áreas activas de Vaca Muerta y una de las de mayor envergadura del país, considera que la empresa tiene un rol de impulsora del conjunto de la industria. Desde esa perspectiva, plantea que los avances de la petrolera tienen un efecto que excede a la propia compañía y se proyecta sobre la economía nacional.
En el plano internacional, Marín ha trabajado en posicionar a la empresa frente a inversores y mercados globales, con la mirada puesta en grandes proyectos de exportación de gas natural licuado. La preparación de presentaciones ante la comunidad financiera y la búsqueda de socios estratégicos forman parte de una agenda orientada a darle a YPF una proyección de largo plazo y una mayor escala internacional.
Con un perfil que combina conocimiento técnico, experiencia de gestión y un discurso centrado en el trabajo en equipo, Marín busca imprimirle a YPF una dinámica de empresa orientada a resultados y a la expansión. Su gestión, todavía en desarrollo, se define por esa apuesta a transformar a la petrolera en un actor de mayor peso en el mapa energético regional y global.
