
Nicolás Szekasy

Nicolás Szekasy tomó dos decisiones que cambiaron el mapa tecnológico de la región. La primera fue dejar un puesto ejecutivo en una multinacional de consumo masivo para sumarse a una empresa de internet que recién empezaba. La segunda, más de una década después, fue abandonar la silla de director financiero de esa misma compañía, ya convertida en gigante, para armar un fondo de inversión con su excompañero de equipo. De la primera surgió la salida a bolsa de Mercado Libre; de la segunda, Kaszek, el fondo de capital emprendedor más grande de América Latina y el primero en apostar por Nubank cuando la fintech brasileña era apenas una presentación.
De PepsiCo al garage
Antes de que internet fuera un negocio en la Argentina, Szekasy ocupaba un cargo financiero en PepsiCo, una carrera corporativa previsible y en ascenso. En 1999 recibió una convocatoria que lo sacó de ese carril: Hernán Kazah, que estaba lanzando Mercado Libre junto a Marcos Galperin, lo invitó a sumarse al equipo.
La conexión entre ambos tenía un origen poco habitual: se conocieron a través de la esposa de Szekasy, que había sido profesora de Kazah en la Universidad de Buenos Aires. Kazah, por su parte, había conocido a Galperin durante su MBA en Stanford.
Szekasy aceptó y se convirtió en el primer director financiero de la compañía, en un momento en que el comercio electrónico latinoamericano era poco más que una promesa.
Una década en la silla de las finanzas
Como CFO de Mercado Libre, Szekasy diseñó la estrategia financiera de la empresa y condujo sus rondas de financiamiento tempranas, incluida la entrada de eBay como accionista en 2002. Le tocó administrar las cuentas durante dos tormentas: el estallido de la burbuja de las puntocom y la crisis financiera internacional de 2008.
Entre medio llegó el hito que marcó su carrera. En 2007, Szekasy lideró la salida a bolsa de Mercado Libre en el Nasdaq, una operación que levantó 333 millones de dólares y que fue la mayor oferta pública de una empresa de comercio electrónico de la región hasta ese momento. La compañía salió al mercado con una valuación cercana a los 745 millones de dólares. Hoy vale decenas de miles de millones.
Esa IPO tuvo un efecto colateral que él mismo contó después: su perfil se volvió público y empezó a recibir casi a diario correos y llamados de emprendedores que buscaban consejo y, en la mayoría de los casos, capital. De ahí salió su etapa como inversor ángel, muy activa, que le valió en 2011 el premio al Mentor del Año de Endeavor Global.
Kaszek: dos apellidos y un fondo
En 2011, Szekasy y Kazah fundaron su propio fondo y lo bautizaron con las primeras sílabas de sus apellidos: Ka de Kazah, Szek de Szekasy. Arrancaron con un primer fondo cercano a los 95 millones de dólares, financiado en gran medida por el propio ecosistema de Mercado Libre: ellos mismos, excompañeros, inversores tempranos de la empresa y algunos contactos de Silicon Valley.
La evolución la explica el propio Szekasy con una lógica de etapas. En el segundo fondo pudieron mostrar tracción, con compañías que ya tenían producto validado y crecimiento de ingresos. En el tercero llegaron las primeras ventas y la liquidez. Del cuarto en adelante, lo que pesó fue el historial: valor creado y dinero devuelto a los inversores. Su base de aportantes también cambió, desde un primer fondo de amigos y familiares hasta la llegada de grandes instituciones.
Hoy Kaszek levantó más de 3.000 millones de dólares a lo largo de nueve fondos, respaldó a más de 130 compañías tecnológicas y opera desde cuatro ciudades: San Pablo, Buenos Aires, Ciudad de México y Montevideo. Su portafolio incluye a Nubank, QuintoAndar, Kavak, Creditas, Bitso, Wellhub y Nuvemshop, entre otras.
La apuesta que define su método
El caso más citado de su carrera como inversor es Nubank. Kaszek fue el primer inversor del banco digital brasileño cuando la empresa era prácticamente una presentación en pantalla y su fundador, David Vélez, todavía no tenía producto. Años después, Nubank se convirtió en la fintech más valiosa de América Latina y salió a bolsa en Nueva York.
Szekasy llegó al capital de riesgo con una credencial poco común entre inversores: haber sido director financiero de la mayor tecnológica de la región durante diez años. Esa experiencia operativa moldea su forma de invertir. Se fija menos en el sector de moda y más en la calidad de los fundadores y en la disciplina financiera necesaria para sostener una compañía en economías tan cambiantes como las latinoamericanas. Una idea que repite es que las ideas pequeñas no devuelven fondos grandes: la ambición del proyecto tiene que estar presente desde el primer día.
El momento 1998 de la inteligencia artificial
Szekasy sostiene que la región atraviesa hoy un punto de quiebre comparable al de 1998 y 1999, cuando internet empezaba a transformarlo todo. Cree que en América Latina se están creando compañías que dentro de una o dos décadas van a valer cientos de miles de millones de dólares y que la próxima gran empresa latinoamericana muy probablemente nazca ya diseñada alrededor de la inteligencia artificial.
Esa tesis se refleja en las inversiones recientes del fondo. En agosto de 2026, Kaszek entró por primera vez en tecnología aplicada a la aviación al invertir en TravelX, una plataforma que usa inteligencia artificial para optimizar el inventario de las aerolíneas, y ese mismo mes colideró junto a General Catalyst una ronda de 12 millones de dólares en Primero, una startup mexicano-colombiana que lleva agentes de inteligencia artificial a grandes empresas de la región.
Sobre las salidas a bolsa, su lectura es matizada. Ve entre cinco y diez compañías latinoamericanas maduras en tamaño, rentabilidad y presencia de mercado que estarían listas para dar ese salto, varias de ellas más grandes de lo que eran Google o Amazon cuando debutaron en bolsa. La paradoja, señala, es que los mercados privados se volvieron tan profundos que muchas prefieren seguir levantando capital sin cotizar.
Una figura del ecosistema, no solo del fondo
El peso de Szekasy excede a Kaszek. Preside el directorio de LAVCA, la asociación que impulsa la inversión privada en América Latina; integra el directorio de Endeavor Global, la organización que apoya a emprendedores en economías en desarrollo; y participa del Consejo Económico y Social de la Universidad Torcuato Di Tella. También ocupó asientos en los directorios de varias de las compañías de su portafolio.
Ese conjunto de roles explica por qué su nombre aparece cada vez que se discute el futuro del emprendimiento regional. Szekasy suele insistir en un argumento que atraviesa toda su trayectoria: que Mercado Libre y Nubank son prueba de que una empresa nacida en América Latina puede alcanzar escala e influencia mundial. Él estuvo del lado financiero en la primera y fue el primero en firmar un cheque para la segunda.
