Liderazgo Empresarial

Sabrina Castelli

Sabrina Castelli convirtió un proyecto de educación financiera iniciado con US$100 en una comunidad que alcanzó a más de 800.000 mujeres en distintos países.

Sabrina Castelli aprendió lo que cuesta no saber de dinero mirando a su madre. Cuando murió su padre, ella tuvo que salir a trabajar de un día para el otro sin haber manejado nunca las cuentas de la casa; años después, una crisis argentina se llevó los ahorros que quedaban. Esa doble lección quedó guardada mientras Castelli hacía una carrera ordenada —contadora y licenciada en Administración por la UBA, más de doce años en banca de inversión y multinacionales— hasta que en 2018 abrió un blog con cien dólares y le puso Mujer Financiera. Hoy esa idea es el ecosistema de educación financiera femenina más grande de habla hispana, con más de 800.000 alumnas en más de doce países, respaldo de fondos como 500 Startups y Amplifica Capital, y un libro publicado por Penguin. Este es el recorrido de la CEO que convirtió una herida familiar en un modelo de negocio.

De un duelo familiar a una hipótesis de negocio

Pocas veces el origen de una empresa se puede rastrear con tanta precisión hasta un hecho biográfico. Sabrina Castelli sitúa dos episodios en el punto de partida de todo lo que vino después: la muerte de su padre, que empujó a su madre a insertarse de golpe en el mercado laboral sin haber administrado nunca las finanzas del hogar, y la desaparición de los ahorros familiares durante una de las crisis económicas argentinas.

Ese doble golpe dejó una lectura que Castelli repetiría más tarde en entrevistas y escenarios: la vulnerabilidad económica de una mujer rara vez es un problema de ingresos únicamente. Es, sobre todo, un problema de acceso al conocimiento. La cifra que la startup usa para dimensionar el vacío es elocuente: en América Latina apenas la mitad de las mujeres tiene cuenta bancaria y, entre las bancarizadas, solo una de cada diez mantiene ahorros dentro del sistema financiero.

Doce años en el mundo corporativo antes de dar el salto

Antes de emprender, Castelli construyó una carrera sólida y bastante convencional. Se recibió de Contadora Pública y Licenciada en Administración de Empresas en la Universidad de Buenos Aires, en ambos casos con honores, y pasó más de una década trabajando en auditoría, finanzas y planeamiento financiero para bancos de inversión y compañías multinacionales.

Hay un detalle que suele pasarse por alto y que explica buena parte de lo que vino después: su trayectoria no fue solo numérica. También ocupó posiciones comerciales y de marketing en empresas del ecosistema digital argentino, con paso por operaciones de ventas regionales y estrategia digital. Esa combinación —rigor contable por un lado, entendimiento de producto y audiencias por el otro— es la que le permitió más tarde tratar la educación financiera como un negocio escalable y no como una actividad docente aislada.

Mujer Financiera: del blog al ecosistema

El proyecto arrancó en 2018 como un blog, con una inversión inicial mínima que los medios argentinos fijaron en USD 100. Al año siguiente quedó formalizado como sociedad y empezó a operar con estructura propia desde la Ciudad de Buenos Aires.

El crecimiento se puede seguir por los números que la propia compañía fue comunicando en cada etapa. En 2019, cuando Castelli tenía 32 años y entró al Her Business Program de Endeavor Argentina, había capacitado a poco más de 150 mujeres. A comienzos de 2022 la cifra rondaba las 60.000. A mediados de ese mismo año superaba las 100.000 alumnas, con una comunidad de medio millón. Para 2026, el sitio oficial habla de más de 800.000 alumnas en más de una docena de países. La progresión no es lineal: es la curva típica de un producto digital que encontró su mercado.

El modelo evolucionó junto con esos números. Lo que empezó como contenido gratuito derivó en una academia con cursos y packs temáticos, programas de acompañamiento por suscripción, una línea de capacitación para empresas y experiencias presenciales para la comunidad. En paralelo, la compañía desarrolló Felicity, una aplicación de finanzas personales que fue elegida como la solución más innovadora de América Latina en la categoría de inclusión financiera en FinnoSummit México 2019 y premiada ese mismo año en Galicia Innovation, en Argentina. El proyecto también quedó entre los siete seleccionados por el Ministerio de Producción para el Fondo Semilla Impacto 2019.

Capital, validación y el respaldo del ecosistema

Mujer Financiera levantó más de USD 750.000 de fondos como Amplifica Capital, MGV Capital, Myelin VC y 500 Startups. Para una empresa de educación financiera enfocada en mujeres latinoamericanas —un segmento que durante años fue leído por los inversores como poco rentable— la ronda funcionó como una señal de mercado tanto como de caja.

El reconocimiento externo llegó por varias vías. Bloomberg incluyó a Castelli entre las 50 mujeres más influyentes de América Latina, y organismos internacionales como la Financial Alliance for Women la sumaron a sus paneles de especialistas. En Argentina se volvió una voz habitual en medios económicos y llegó a la televisión regional a través de CNN en español, donde defendió una idea que atraviesa su discurso: cuando una mujer accede a educación financiera, el conocimiento se derrama sobre toda su familia.

Un estilo de liderazgo construido sobre la conversación

Castelli suele describir su método con una fórmula simple: hablar de plata sin vergüenza. Su tesis es que el dinero, en la mayoría de los hogares latinoamericanos, funciona como un tabú heredado, y que los patrones familiares y las emociones pesan tanto como los conocimientos técnicos a la hora de tomar decisiones económicas.

Ese enfoque quedó plasmado en Hablemos de dinero, su primer libro, publicado por Penguin. El volumen recorre el trabajo sobre la relación emocional con el dinero, la identificación de los gastos hormiga, el ordenamiento de metas y los primeros pasos hacia un plan de inversión, con un tono deliberadamente accesible para lectoras sin formación previa.

Como líder, su marca distintiva es haber tratado a la comunidad como infraestructura. Mujer Financiera no vende cursos a usuarias sueltas: construye un espacio donde las alumnas se reconocen entre sí, y esa pertenencia es lo que sostiene la retención y el boca a boca. Es una decisión estratégica que combina lo que Castelli sabe de finanzas con lo que aprendió en marketing digital.

Qué deja su recorrido

La trayectoria de Sabrina Castelli funciona como caso de estudio sobre un tipo de emprendimiento que empieza por identificar un dolor propio y termina midiendo su impacto en cientos de miles de personas. Su aporte al ecosistema fintech argentino no pasa por la sofisticación tecnológica sino por haber demostrado que la alfabetización financiera femenina es un mercado con demanda real, disposición a pagar y capacidad de escalar más allá de las fronteras del país.