
Eduardo Bastitta

Eduardo Bastitta fracasó dos veces antes de los treinta. Un delivery de bebidas que no resistió la competencia informal y un pool de siembra que se quedó sin aire con el conflicto del campo. De esa frustración salió una conclusión que le cambió la carrera: necesitaba un negocio de activos reales, capaz de sobrevivir a los ciclos de la economía argentina. Lo encontró mirando depósitos al costado de la ruta, en la zona norte del Gran Buenos Aires. Así nació Plaza Logística, la compañía que llevó los parques logísticos sustentables al país y que dirigió durante catorce años. Hoy encabeza un proyecto bastante más ambicioso: construir una ciudad entera en la costa uruguaya.
Un mal alumno con dos vocaciones
Bastitta egresó del Cardenal Newman sin ninguna intención de seguir estudiando. Le había ido mal en el colegio y terminar el secundario ya le parecía mérito suficiente. Aun así, terminó anotándose en Economía Empresarial en la Universidad Torcuato Di Tella.
Reconoce dos impulsos que arrastra desde los trece años: emprender y, según sus propias palabras, sembrar un cambio en el país, una obsesión que atribuye a la influencia de su madre. Esa dualidad explica buena parte de sus decisiones posteriores.
Empezó a emprender antes de recibirse. Su primer proyecto fue un sitio donde subía fotos tomadas en boliches, algo adelantado para una época sin teléfonos inteligentes, que atrajo bastante tráfico hasta que el estallido de la burbuja de las puntocom le cortó el financiamiento. El siguiente lo llevó al sudeste bonaerense, al negocio de la siembra de girasol alto oleico. Después vinieron sus únicas dos experiencias en relación de dependencia: Tecnonexo y la cervecería Quilmes.
Capone y la lección más cara
Mientras trabajaba en la cervecera armó Capone, uno de los primeros servicios de delivery de bebidas y snacks del país. El proyecto creció tanto que en 2006 renunció a su empleo para dedicarse por completo.
El final fue amargo. Aparecieron competidores que ofrecían lo mismo sin pagar impuestos y los números dejaron de cerrar. Bastitta recuerda el cierre como una frustración muy fuerte, no porque la idea estuviera mal, sino porque el negocio no resistió a la informalidad. Esa experiencia, dice, fue destructiva justamente por la ausencia de reglas. Suele resumir su historia con una frase: fundó algunas empresas y fundió otras.
Amor a primera vista con un depósito
En 2008, todavía golpeado, evaluó mudarse a Estados Unidos. Lo frenó una conversación con su amigo estadounidense Benjamin Griswold, que lo convenció de quedarse y emprender juntos algo distinto: inversiones de largo plazo que fueran más allá de los ciclos. De ahí salió la premisa que definiría a la empresa: innovar desde los activos reales.
Analizaron campos y edificios de oficinas hasta que, durante una recorrida por la zona norte del Gran Buenos Aires, se cruzó con los depósitos. Él lo describe como amor a primera vista y cuenta que se obsesionó con la idea de meterse en el corazón de las operaciones logísticas de sus futuros clientes para transformarlas.
Plaza Logística nació en 2009 con una idea central: parques logísticos multicliente donde varias empresas comparten infraestructura, tecnología y servicios, y esa convivencia genera sinergias y reduce costos. Empezó con la compra de un terreno donde levantaron el primer parque.
Naves para la era del e-commerce
El modelo se benefició de un cambio profundo en el consumo. Bastitta explica que el negocio pasó de centros de distribución donde se despachaban pallets de un mismo producto a operaciones mucho más capilares, que deben entregar un artículo único en un domicilio particular.
Eso exige instalaciones distintas: naves de última generación con techos muy altos, control de temperatura y pisos resistentes y perfectamente nivelados, que permiten operaciones más densas y ágiles. La compañía llegó a tener seis parques, tres en la zona norte del Gran Buenos Aires, dos en la zona sur y uno en la Capital Federal, entre ellos el gigantesco centro de distribución que desarrolló para Mercado Libre.
Construir con certificación ambiental
La apuesta sustentable es una marca de la casa. Plaza Logística adopta los estándares LEED y EDGE en la construcción de sus parques, este último una certificación de eficiencia otorgada por la Corporación Financiera Internacional, y administra sus operaciones bajo las normas ISO 9001, de calidad; 14001, de gestión ambiental; y 45001, de salud y seguridad laboral. A eso suma iluminación LED en la totalidad de varios predios y las islas ecológicas, implementadas desde 2013, espacios donde los clientes centralizan la gestión de residuos reciclables como cartón y film.
En 2021 dio un paso que la volvió un caso testigo del mercado de capitales local. Colocó 1.800 millones de pesos indexados por UVA a 42 meses y se convirtió en la primera empresa privada argentina en emitir una obligación negociable sostenible, verde y social a la vez, con la máxima calificación posible por parte de una calificadora afiliada a Fitch Ratings. Los fondos se destinaron a desarrollos con certificación ecológica y a la creación de empleo con foco en jóvenes y mujeres dentro del nuevo sector de logística para comercio electrónico.
Bastitta destacó entonces el orgullo de abrir camino en sustentabilidad desde una industria que, según él, tiene mucho para aportar tanto en la reducción del impacto ambiental como en la mejora social.
Financiamiento en años difíciles
Una de las claves de su gestión fue conseguir plata de largo plazo en un país donde escasea. Entre 2009 y 2014, la empresa se financió con préstamos de organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo y la agencia estadounidense de inversión para el desarrollo. Desde 2016 empezó a reemplazarlos con alternativas locales que permitían estirar plazos y mejorar condiciones, y más tarde sumó dos emisiones de deuda, una en dólares y otra en pesos ajustados por UVA.
La compañía invirtió unos 200 millones de dólares en el desarrollo de cuatro parques del Gran Buenos Aires, 60 millones en 2019 para ampliar cuatro predios y más de 350 millones en un período de tres años. En 2023 anunció una inversión superior a los 80 millones para construir 118.000 metros cuadrados adicionales y su primer depósito urbano de última milla, en un espacio bajo autopista concesionado en la Ciudad de Buenos Aires. Ese mismo año, Euromoney la eligió como la mejor desarrolladora logística del mercado inmobiliario latinoamericano.
El relevo y una ciudad nueva
En agosto de 2023, Plaza Logística designó CEO por primera vez desde su fundación. El elegido fue Ramiro Molina, director financiero desde 2014, con el objetivo de aumentar un 50% la superficie alquilable en cinco años. Bastitta, que había conducido la empresa durante catorce años, pasó al directorio, donde sigue aportando la mirada estratégica.
Su energía está hoy puesta en +Colonia, un desarrollo urbano de 515 hectáreas sobre la costa uruguaya, a unos cincuenta minutos de Buenos Aires en ferry, levantado sobre un terreno que su padre, Carlos Bastitta, compró hace casi cuatro décadas. El proyecto arrancó con una inversión inicial de 100 millones de dólares y apunta a duplicar la población de Colonia del Sacramento, una ciudad que ronda los 30.000 habitantes desde hace sesenta años.
Bastitta lo define como una ciudad para emprendedores y rechaza la comparación con un barrio cerrado: habla de crear una comunidad. Su concepto de las dos orillas propone que los residentes puedan combinar las ventajas impositivas y el crédito hipotecario uruguayos con la cercanía a la oferta cultural porteña. Las primeras 400 unidades residenciales se entregan entre 2026 y 2027, y está previsto un colegio para las familias que se instalen. En septiembre de 2026, el proyecto sumó a la comunidad tecnológica Praxis, del empresario estadounidense Dryden Brown, que anunció una inversión superior a los 1.000 millones de dólares para empezar a instalarse en 2027.
Un empresario con opinión
Bastitta es emprendedor Endeavor, integró el consejo de asesores del presidente Javier Milei y es una de las voces que más insiste en la necesidad de reglas claras para que los negocios formales puedan competir, una idea que arrastra desde el cierre de Capone. Su lectura del país es crítica y la expresa sin rodeos: le resulta frustrante vivir en un lugar que no le da dignidad a la mayoría de su gente.
Aquellas dos vocaciones que identificó a los trece años siguen conviviendo. Primero fueron hormigón, acero y certificaciones ambientales; ahora, directamente, una ciudad desde cero.
2. Alt Text, título, caption y descripción
Texto Alternativo (Alt Text): Eduardo Bastitta, fundador de Plaza Logística y desarrollador de +Colonia, vinculado a proyectos de infraestructura, logística sustentable y desarrollo urbano.
Título: Eduardo Bastitta: de la logística sustentable a construir una ciudad
Pie de Foto (Caption): Eduardo Bastitta fundó Plaza Logística y, después de catorce años al frente de la compañía, concentró su actividad en +Colonia, un desarrollo urbano sobre la costa uruguaya.
Descripción: Perfil de Eduardo Bastitta, emprendedor argentino que impulsó parques logísticos con certificaciones ambientales y actualmente desarrolla +Colonia, un proyecto urbano de gran escala entre Uruguay y Buenos Aires.
3. Nota en inglés
Eduardo Bastitta
Eduardo Bastitta failed twice before turning thirty. A beverage delivery business could not withstand informal competition, and an agricultural investment pool ran out of steam during Argentina’s farm conflict. From that frustration came a conclusion that changed his career: he needed a real-asset business capable of surviving the cycles of the Argentine economy. He found it by looking at warehouses along the highway in the northern Greater Buenos Aires area. That is how Plaza Logística was born, the company that introduced sustainable logistics parks to the country and that he led for fourteen years. Today, he heads a much more ambitious project: building an entire city on the Uruguayan coast.
A Poor Student With Two Vocations
Bastitta graduated from Cardenal Newman with no intention of continuing his studies. He had done poorly at school and already considered finishing high school an achievement. Even so, he eventually enrolled in Business Economics at Universidad Torcuato Di Tella.
He identifies two drives he has carried since he was thirteen: entrepreneurship and, in his own words, planting the seeds of change in the country, an obsession he attributes to his mother’s influence. That duality explains many of his later decisions.
He began starting businesses before graduating. His first project was a website where he uploaded photos taken at nightclubs, an idea ahead of its time in an era before smartphones. It attracted significant traffic until the collapse of the dot-com bubble cut off its funding. His next venture took him to southeastern Buenos Aires Province and into high-oleic sunflower farming. After that came his only two experiences as an employee: Tecnonexo and Quilmes brewery.
Capone and the Most Expensive Lesson
While working at the brewery, he created Capone, one of Argentina’s first beverage and snack delivery services. The project grew so much that in 2006 he quit his job to focus on it full time.
The ending was bitter. Competitors appeared offering the same service without paying taxes, and the numbers stopped working. Bastitta remembers the closure as a major frustration, not because the idea was wrong, but because the business could not withstand informality. That experience, he says, was destructive precisely because of the absence of clear rules. He often summarizes his career with a phrase: he founded some companies and bankrupted others.
Love at First Sight With a Warehouse
In 2008, still shaken by the experience, he considered moving to the United States. A conversation with his American friend Benjamin Griswold convinced him to stay and start something different together: long-term investments that could outlast economic cycles. From that came the principle that would define the company: innovation through real assets.
They analyzed farmland and office buildings until, during a trip through northern Greater Buenos Aires, Bastitta came across warehouses. He describes it as love at first sight and says he became obsessed with the idea of entering the heart of his future clients’ logistics operations and transforming them.
Plaza Logística was founded in 2009 around a central idea: multi-tenant logistics parks where several companies share infrastructure, technology, and services, creating synergies and reducing costs. It began with the purchase of a plot of land where they built the first park.
Warehouses for the E-Commerce Era
The model benefited from a profound change in consumption. Bastitta explains that the business shifted from distribution centers shipping pallets of a single product to far more granular operations that must deliver one individual item to a specific home.
That requires different facilities: next-generation warehouses with very high ceilings, temperature control, and strong, perfectly level floors that allow denser and faster operations. The company eventually operated six parks, three in northern Greater Buenos Aires, two in the south, and one in the City of Buenos Aires, including the enormous distribution center it developed for Mercado Libre.
Building With Environmental Certification
Sustainability became one of the company’s defining characteristics. Plaza Logística uses LEED and EDGE standards in the construction of its parks, the latter an efficiency certification granted by the International Finance Corporation, and manages its operations under ISO 9001 for quality, ISO 14001 for environmental management, and ISO 45001 for occupational health and safety.
It also introduced LED lighting throughout several sites and ecological islands, implemented since 2013, where clients centralize the management of recyclable waste such as cardboard and plastic film.
In 2021, the company took a step that made it a landmark case in Argentina’s capital markets. It issued 1.8 billion pesos in UVA-indexed debt with a 42-month maturity and became the first private Argentine company to issue a bond classified simultaneously as sustainable, green, and social, receiving the highest possible rating from an agency affiliated with Fitch Ratings. The funds were allocated to environmentally certified developments and job creation focused on young people and women in the emerging e-commerce logistics sector.
Bastitta said at the time that he was proud to break new ground in sustainability from an industry that, in his view, has much to contribute both to reducing environmental impact and improving social conditions.
Financing Through Difficult Years
One of the keys to his management was securing long-term capital in a country where it is scarce. Between 2009 and 2014, the company financed itself through loans from multilateral organizations such as the Inter-American Development Bank and the U.S. development finance agency. From 2016 onward, it began replacing those sources with local alternatives that offered longer maturities and better conditions, and later added two debt issues, one in dollars and another in UVA-adjusted pesos.
The company invested around $200 million in developing four logistics parks in Greater Buenos Aires, another $60 million in 2019 to expand four sites, and more than $350 million over a three-year period. In 2023, it announced an investment of more than $80 million to build an additional 118,000 square meters and its first urban last-mile warehouse beneath a highway concession in the City of Buenos Aires. That same year, Euromoney named it the best logistics developer in Latin America’s real estate market.
The Transition and a New City
In August 2023, Plaza Logística appointed a CEO for the first time since its founding. The choice was Ramiro Molina, CFO since 2014, with the goal of increasing leasable space by 50% over five years. Bastitta, who had led the company for fourteen years, moved to the board, where he continues to contribute to its strategic direction.
His energy is now focused on +Colonia, a 515-hectare urban development on Uruguay’s coast, around fifty minutes from Buenos Aires by ferry, built on land his father, Carlos Bastitta, purchased almost four decades ago. The project began with an initial investment of $100 million and aims to double the population of Colonia del Sacramento, a city that has remained at around 30,000 residents for roughly sixty years.
Bastitta describes it as a city for entrepreneurs and rejects comparisons with a gated community: he talks instead about creating a community. His “two shores” concept proposes that residents combine Uruguay’s tax advantages and mortgage credit with proximity to Buenos Aires’ cultural offerings. The first 400 residential units are scheduled for delivery between 2026 and 2027, and a school is planned for families who settle there. In September 2026, the project added the Praxis technology community, led by American entrepreneur Dryden Brown, which announced an investment of more than $1 billion to begin establishing itself there in 2027.
A Businessman With Strong Views
Bastitta is an Endeavor entrepreneur, served on an advisory council to President Javier Milei, and has repeatedly argued for clear rules that allow formal businesses to compete, an idea he has carried since the failure of Capone. His assessment of Argentina is critical and expressed directly: he finds it frustrating to live in a country that, in his view, fails to provide dignity to most of its people.
The two vocations he identified at thirteen still coexist. First came concrete, steel, and environmental certifications. Now, quite literally, an entire city from scratch.
