
Nicolás Berman

Antes de dedicarse a la tecnología vendía seguros. Entró a Mercado Libre como octavo empleado, cuando la plataforma vendía dos o tres productos por día, y se quedó trece años. Hoy es socio de Kaszek, la firma de capital de riesgo más grande de América Latina, que administra más de 3.000 millones de dólares y tiene unas 124 empresas en cartera. Su definición de su propio rol es modesta y precisa: ayuda con el mapa, pero no maneja el auto.
Dos o tres productos por día
Hay un dato en su biografía que explica casi todo lo que vino después: cuando entró a Mercado Libre, la plataforma vendía dos o tres productos por día.
Era el empleado número ocho. Antes de eso había vendido seguros, el trabajo menos glamoroso que ofrece el mundo comercial, y había pasado por LG Electronics como gerente comercial, donde le dieron un premio interno de la compañía por una idea de alcance global.
Se quedó trece años. Y los ocupó recorriendo áreas que normalmente no comparten carrera: fue vicepresidente de Publicidad, vicepresidente de Marketing y gerente de Marketing, pero también tuvo posiciones en tecnología y producto. Lideró los proyectos de búsqueda, de inteligencia de negocios, de experiencia de usuario y de posicionamiento en buscadores.
El logro más concreto de esa etapa fue el programa de afiliados, que creó él y que se convirtió en el más grande de América Latina.
Esa combinación es inusual y conviene subrayarla, porque es la que define su valor como inversor. No es un financista que aprendió sobre tecnología ni un ingeniero que aprendió sobre negocios: estuvo adentro de una compañía mientras crecía desde la nada, y pasó por las dos cocinas.
El fondo que armaron los que ya habían construido
Kaszek nació en 2011. La fundaron Hernán Kazah y Nicolás Szekasy, dos nombres que venían de la mesa chica de Mercado Libre: Kazah fue cofundador de la compañía y Szekasy su director financiero. El nombre de la firma, de hecho, se armó con las primeras sílabas de sus apellidos.
Berman se incorporó como socio y su entrenamiento formal como inversor lo hizo dentro de la propia firma, en la clase 21 del Kauffman Fellows Program, con Kazah como mentor.
Lo que construyeron en poco más de una década explica por qué la figura importa. Kaszek administra hoy más de 3.000 millones de dólares y tiene en cartera alrededor de 124 empresas. En 2021 levantó mil millones de dólares entre dos fondos y en 2023 repitió la operación con otros 975 millones.
Según Berman, los dos primeros fondos de la firma ya devolvieron el capital a sus inversores varias veces.
Por qué invertir en una región con poco capital
Su tesis sobre América Latina es la que sostiene toda la operación y tiene tres patas: una clase media que crece, una población joven y una adopción tecnológica alta.
Pero el argumento central es otro, y es el que conecta su trabajo con el impacto social. Sostiene que en muchas industrias de la región la calidad de los servicios está muy por debajo de lo que la tecnología permite. El ejemplo que usa es Nubank, que nació justamente para cubrir esa distancia en el sistema financiero brasileño.
Ahí está la lógica del negocio. Donde hay un servicio malo y una tecnología disponible, hay una empresa posible. Y en América Latina, donde el capital de riesgo es escaso en comparación con Estados Unidos o Europa, el que financia esa brecha hace algo más que buscar retorno: define cuáles de esas empresas llegan a existir.
Los nombres de su cartera dan la medida del alcance. Integra los directorios de Kavak, la plataforma mexicana de compraventa de autos usados; de Konfío, dedicada al crédito para pequeñas empresas; y de Contabilizei, que lleva la contabilidad de micronegocios en Brasil. Entre sus inversiones en Chile están NotCo, que desarrolla alimentos de origen vegetal, Xepelin, Fintual, PhageLab y Compara.
Son todas compañías que resuelven problemas de acceso: a un auto, a un crédito, a un contador, a un instrumento de inversión.
La métrica que discute
Donde se vuelve más interesante como gestor es cuando habla de cómo mide el éxito, porque discute el consenso de su propia industria.
El reflejo del venture capital es celebrar la salida: la compra por parte de otra empresa o la apertura en bolsa. Berman sostiene que eso es confundir el instrumento con el resultado. Para él la medida es la solidez de la compañía, su capacidad de generar caja y su crecimiento, y señala que los fondos extienden plazos y usan operaciones secundarias cuando necesitan dar liquidez a sus inversores.
Es una posición más incómoda de lo que parece, porque un fondo se financia mostrando salidas. Elegir otra vara implica pedirle paciencia a quien pone la plata.
Su criterio de selección, en cambio, es clásico y lo enuncia sin vueltas: un mercado grande, un equipo extraordinario y un negocio atractivo. Invierte en todas las etapas, desde una idea en una presentación de PowerPoint hasta rondas tardías.
Copiloto, no conductor
La definición que da de su propio rol frente a los fundadores es la frase que mejor lo retrata: se describe como un copiloto que ayuda con el mapa, pero que no maneja el auto.
Para alguien que estuvo trece años construyendo una empresa desde el puesto número ocho, la tentación de tomar el volante tiene que ser permanente. Haber ocupado todos esos cargos operativos le da opinión sobre casi cualquier decisión que un fundador enfrente, y la disciplina de no imponerla es parte del oficio que eligió.
Esa misma vocación aparece por fuera del fondo. Es mentor de Endeavor Argentina y director de Endeavor Chile, dos estructuras dedicadas a acompañar emprendedores, y también es director de Educatina, un proyecto orientado a democratizar el acceso a educación de calidad en la región. Antes había presidido AMDIA, la asociación argentina de marketing directo.
Lo que su carrera dice del ecosistema
Mirada en conjunto, su trayectoria es el mapa de cómo se armó el capital de riesgo latinoamericano: gente que primero construyó una compañía grande y después usó ese dinero y ese conocimiento para financiar a la generación siguiente.
Mercado Libre funcionó como escuela y también como fuente de capital. Kazah y Szekasy fundaron Kaszek, Berman se sumó, y entre los tres armaron la firma que hoy decide buena parte de lo que se financia en la región. Ariel Szarfsztejn, el actual CEO de Mercado Libre, fue convocado en 2017 por el entonces director financiero de la compañía. La red es chica y está entrelazada.
El efecto es acumulativo y bastante medible. Cada empresa de la cartera emplea gente, forma cuadros y genera fundadores que, con el tiempo, montan sus propias compañías o invierten en otras. En una región donde el capital siempre fue el recurso escaso, el trabajo de alguien como Berman consiste en algo menos vistoso que fundar: decidir quién consigue la plata para intentarlo.
